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Conoce Nuestra Casa

Preguntas Frecuentes

 

  ¿Encerrarme en un convento? Me gusta el footing, las excursiones, viajar…
 
Porque quería viajar y me gustaban las excursiones, me encuentro hoy aquí. De eso se valió Dios para traerme aquel día y conocer un mundo distinto… entonces comprendí que era posible vivir el Evangelio, que era realidad eso del amor fraterno lejos de tanto egoísmo, que ya en esta vida se podía gozar de una gran paz y felicidad, como la “antesala del cielo”.. había conocido a unas personas que parecían estar ensayando ya para la eternidad. Se notaba que Dios es lo primero, lo único necesario y que ese Dios llenaba plenamente y daba la felicidad.
Y con todo me preguntaba pero ¿renunciar a todo y encerrarme?. .. El amor que iba por dentro me dio fuerzas para dar el “paso” y hoy puedo decir que no echo nada de menos.
Que si tuve que renunciar al mar, me encontré con el gran océano del amor del Corazón de Cristo;
si tuve que dejar una familia, unos amigos, me hallé con esta sencilla familia Mínima que el Señor había convocado;
que si renunciaba a dar vida a unos hijos, mi corazón de madre queda satisfecho con los innumerables hijos espirituales que están naciendo ¡quien sabe en qué parte del mundo!
Que dejé los estudios a medias … porque al final de la vida sólo me examinarán de amor,
Y que realmente merece la pena gastar la vida por aquel que te la dio primero
Y en definitiva que sólo en Dios podía quedar plenamente saciado mi corazón de mujer. (M.L del convento de Daimiel)

Perdón, sólo tengo curiosidad,… porque de vocación, ni idea!

También se ha valido Dios de tu curiosidad. Como le pasó a Zaqueo subiéndose en un árbol porque Jesús tenía que pasar por allí…. Y ya sabes el final “hoy ha entrado la salvación a esta casa porque también este es hijo…” (cfr Lc 19,9)

Pues que… esto de la vocación no es para gente de iglesia, sino de todo joven que lo sea de verdad. Joven que busque, joven que desee encontrar el camino en su vida. Joven inquieto, que hasta por curiosidad pueda pinchar en una página de vida religiosa.

Para ti te lo digo muy sencillo: la vocación es como un e-mail que recibes en tu buzón y te sorprende…. Pero ¿de qué me conoce? Para qué me escribirá?... y cuando abres te encuentras un proyecto de amor. Lo que esperabas.

Ah, pero no te olvides de responder.

 

   Quisiera ser de Dios,… pero ¿cómo va a elegirme a mí?

De la huerta del conventoYa sabes lo que nos dice San Pablo: mirad entre vosotros no hay letrados, doctos, superdotados… sino todo lo contrario lo que el mundo desprecia, los pobres, los que no cuentan…

Y es que la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, porque el Señor mira el corazón.

Y sobre todo ten muy claro que Dios comienza a actuar cuando el hombre ya no tiene nada que hacer,  para que se vea su obra aunque un don tan grande lo llevemos en vasijas de barro.

Me parece que ya es demasiado tarde… he perdido el tiempo

¿cómo va a elegirme Dios?

Para Dios un día es como mil años y mil años como un día.

Y El prefiere a los pobres, a los pecadores, a los humildes.

El no necesita ni tu inteligencia,  ni tu grandeza, ni siquiera tu santidad.

El sólo te necesita a ti.

Únicamente tu persona. Y esa sólo y exclusivamente se la puedes entregar TÚ,

Y piensa que siempre es momento para dar un SI que te hará plenamente feliz.

A unos llamó Jesús a la hora de tercia, a otros a la hora de nona (cfr. Mt 20)

 

¿Por qué me siento vacía, insatisfecha…?

Porque tu corazón es demasiado grande. Sí, te ven como una chica alegre porque muchas veces llevas la voz cantante y porque tratas de animar a las demás. Pero luego llegas a tu habitación, a solas y te das cuenta de que todo era como el ruido de un petardo… en el fondo, fondo te sientes vacía. Aún no has tenido ese “encontronazo” que te cambiará el corazón. Estás pensando ¿qué será ese “algo” que te hará feliz? Te doy una pista: no se trata de “algo” sino de “alguien” que te está siguiendo muy de cerca… que te está tocando al corazón. Un poco de silencio y ¡toca fondo!, deja que te penetre esa “gotita”… que se convertirá en ti en un gran surtidor de agua que salta hasta la vida eterna (cfr Jn 4,14)

Esa sed que tú tienes, se saciará sólo con su amor, el amor de Alguien que ya ha dado la vida por ti: JESUCRISTO. Su amor llena totalmente la vida. ¡ojalá que te enamores de El, locamente! Y que sepas, que El te amó primero.

 

MONASTERIO NTRA.
SRA. DE LA VICTORIA

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